Comprender cómo comienza y progresa la ELA, uno de los grandes retos de la investigación

Fundación Luzón y Fundación Ramón Areces han celebrado el X Encuentro Internacional de la ELA en España con investigadores para analizar el papel de la motoneurona y otros tejidos en el origen y progresión de la enfermedad.

Fundación Luzón y Fundación Ramón Areces han celebrado este jueves en Madrid el X Encuentro Internacional de la ELA en España, una jornada científica que ha reunido a investigadores nacionales e internacionales para profundizar en los mecanismos implicados en el origen y la progresión de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), con especial atención al papel de la motoneurona y de otros tejidos.

La jornada ha sido inaugurada por Raimundo Pérez-Hernández, Director General de la Fundación Ramón Areces, y Estíbaliz Luzón, Presidenta Ejecutiva de la Fundación Luzón, quienes han destacado la importancia de seguir generando espacios de encuentro entre investigadores para compartir conocimiento y avanzar en la comprensión de la ELA.

Bajo el título ‘ELA: motoneurona y no motoneurona’, el encuentro ha abordado las diferentes hipótesis que actualmente estudia la comunidad científica para comprender cómo se inicia y desarrolla la enfermedad. A través de tres ponencias y una mesa de debate, los expertos participantes han compartido perspectivas sobre la diversidad de la ELA y sobre la posible implicación de distintos tejidos y mecanismos en su evolución.

Comprender el origen de la ELA continúa siendo uno de los grandes retos de la investigación. La enfermedad presenta una gran heterogeneidad y, aunque la degeneración de las motoneuronas constituye una de sus principales características, el estudio de otros componentes del organismo está aportando nuevas perspectivas para profundizar en los procesos biológicos que intervienen en su aparición y desarrollo.

Las múltiples caras de la ELA

El encuentro ha comenzado con la intervención de Alberto García Redondo, investigador del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, quien ha ofrecido una visión general sobre la diversidad de la ELA y sobre las principales hipótesis científicas relacionadas con su origen y desarrollo. Su intervención ha servido para contextualizar las diferentes manifestaciones de la enfermedad y los mecanismos que la comunidad científica está estudiando para comprender por qué la ELA puede presentar características diferentes entre unas personas y otras.

«Los avances en genética y biología molecular han demostrado que, detrás de un mismo diagnóstico, existen diferentes alteraciones genéticas, mecanismos celulares y formas de evolución clínica. Investigaciones recientes han identificado cambios moleculares asociados a la ELA en tejidos distintos del sistema nervioso, incluso años antes de la aparición de los primeros síntomas, aunque todavía desconocemos su significado en relación con el origen de la enfermedad», ha destacado García Redondo.

A continuación, Philippe Corcia, de la Universidad de Tours (Francia), ha abordado las evidencias que sitúan a la motoneurona como posible punto de inicio de la enfermedad. Su ponencia se ha centrado en los mecanismos implicados en la degeneración de estas células nerviosas, responsables de transmitir las órdenes del sistema nervioso a los músculos y fundamentales para el movimiento.

«El inicio de la enfermedad podría producirse en diferentes puntos de la red motora, entre ellos la corteza, la neurona motora, el axón o la unión neuromuscular, el músculo o el compartimento glial. Identificar el acontecimiento biológico más temprano en la ELA es especialmente importante, ya que podría permitir un diagnóstico más precoz y proporcionar una base racional para el desarrollo de biomarcadores y terapias dirigidas», ha afirmado Corcia.

Asimismo, el encuentro también ha dedicado espacio a otras hipótesis que amplían el estudio de la ELA más allá de la motoneurona. En este contexto, José Luis González de Aguilar, investigador de la Universidad de Estrasburgo (Francia), ha analizado las evidencias y planteamientos que apuntan al músculo como posible actor en el inicio y la progresión de la enfermedad.

«Existen evidencias sólidas de que las células musculares presentan alteraciones intrínsecas en la ELA, aunque esto no significa necesariamente que sean estas células las que inicien la enfermedad. Parece que la patología muscular interactúa con la neuronal de diferentes maneras, afectando tanto a las fibras musculares como a las sinapsis neuromusculares y, por tanto, al funcionamiento de las motoneuronas», ha señalado González de Aguilar.

Diferentes perspectivas para avanzar en el conocimiento de la ELA

Las cuestiones abordadas durante las ponencias se han puesto en común en una mesa de debate moderada por Ana Cris Calvo Royo, de la Universidad de Zaragoza, en la que han participado los ponentes anteriores: Alberto García Redondo, Philippe Corcia y José Luis González de Aguilar.

El debate ha permitido confrontar las diferentes perspectivas científicas sobre el origen de la ELA y profundizar en las evidencias disponibles en torno al papel de la motoneurona y de otros tejidos. Ya que, al tratarse de una enfermedad muy heterogénea, comprender los mecanismos que intervienen en su inicio y progresión requiere estudiar la interacción entre diferentes células, tejidos y procesos biológicos.

Investigación para transformar el conocimiento en avances

Con la celebración de este X Encuentro Internacional de la ELA en España, la Fundación Luzón y la Fundación Ramón Areces han vuelto a crear un espacio de encuentro e intercambio entre investigadores de prestigio especializados en ELA, favoreciendo la colaboración y la difusión del conocimiento científico sobre una enfermedad que todavía plantea importantes interrogantes.

La investigación de los mecanismos que intervienen en el origen y desarrollo de la ELA resulta fundamental para mejorar el conocimiento de la enfermedad, identificar nuevas vías de investigación y avanzar hacia tratamientos más eficaces.

Precisamente, acelerar el avance científico para encontrar soluciones frente a la ELA constituye uno de los principales objetivos de la Fundación Luzón, que este 2026 conmemora 10 años desde que nació con una misión clara: dar visibilidad a la enfermedad, mejorar la calidad de vida de las personas que conviven con ella y sus familias, e impulsar la investigación para avanzar hacia tratamientos eficaces y, en última instancia, una cura.

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